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“Bachi” amenaza de nuevo con huelga

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Los combativos líderes del Sindicato de Trabajadores del Colegio de Bachilleres (STACOBACH) y maestros de todos los planteles amenazan de nuevo con irse la huelga.

El sindicato trae tiró cantado con el gobierno del Nuevo Amanecer porque el secretario de Educación y Cultura, Pablo Cuarón Galindo y la directora general del Cobach, Teresa Ortuño nomás no dan su brazo a torcer a las peticiones de los trabajadores.

Apenas en enero pasado los maestros sindicalizados pusieron entre la espada y la pared a las autoridades de educación por la falta del pago de prestaciones y bono anual.

Ahora la huelga podría estallar este jueves o viernes si el gobierno no accede a revisar el incremento salarial que año con año reciben.

Tal parece que el actual gobierno no contempló en el Presupuesto de Egresos 2017 dichos incrementos y ahora pagarán las consecuencias miles de alumnos en todo el estado que se podrían quedar sin clases.

Ortuño envió cartas a sus directivos y personal para aclarar que la propuesta a huelga a es toda luces ilegal.

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Cuando en Juárez se escucha hablar de que los federales andan ya patrullando las calles en cantidades industriales a la gran mayoría de los fronterizos se les erizan los pelos del miedo.

No es para menos, en el pasado reciente los malos policías federales sembraron el terror en está frontera.

En el “vox populi” trasciende que algunos agentes estuvieron involucrados en extorsiones, viles robos, cobro de piso, secuestros y otras linduras del bajo mundo del crimen organizado.

Incluso hay algunos que opinan que a raíz de que llegaron grandes contingentes de la Policía Federal, hace ya algunos años, el diablo se desató en Ciudad Juárez y vinieron a recrudecer la violencia en lugar de minimizarla.

Luego de que se fue la gran mayoría de “polis federales” las aguas de la seguridad pública tomaron sus cauces normales en está frontera.

Los federales han estado ininterrumpidamente en Juárez en la última década, pero su estancia ha sido silenciosa. No han escandalizado, ni atemorizado a la ciudadanía como en el pasado.

Ahora ese miedo que se vivió aquí de 2008 a finales del 2010, generado por los policías federales, nuevamente se siente en el ambiente con los patrullajes de los agentes.